F. Scott Fitzgerald, "El gran Gatsby"
Puede ser bueno o malo, pero una de las características del cine de Baz Luhrmann es que es fácilmente identificable. Antes, el criterio para distinguir un director-autor de un director a secas, era ese, que la película respirara las señas de identidad de su creador-autor-director.
Luhrmann ha trabajado en El gran Gatsby parte de los elementos que siempre han caracterizado otras de sus películas como Moulin Rouge (2001) o Romeo + Julieta (1996). Planos rápidos, musicalidad y espectacularidad en las escenas (esto en parte por el forzado 3D) que forman la atmósfera brillante, loca y lujosa que rodeaba a los felices años 20. Pero si hay algo que ha logrado conseguir con esta adaptación es reflejar la esperanza de un optimista y luchador Gatsby que cae en desgracia por culpa de una sociedad falsa y cómoda, capaz de poner el sueño de la brillante luz verde en la palma de tu mano para después quitártelo de un tiro en la espalda.
Destacable Carey Mulligan, destacable banda sonora, pero sobre todo, destacable un inmenso Leonardo Dicaprio, que por si alguien sigue dudándolo, ha demostrado con creces y con toda la hilera de sus últimos trabajos que es uno de los actores más recíprocos y productivos de Hollywood.
Si quieres buscar la luz verde, puedes intentar encontrarla acompañado de Lana del Rey, o más fácilmente, aquí.







