miércoles, 5 de junio de 2013

Gatsby? What Gatsby?

Leonardo Dicaprio en una escena de "El gran Gatsby"
 "Su corazón se hallaba en constante y turbulenta agitación, temperamento creador, tenía un don para saber esperar y, sobre todo, una romántica presteza; era la suya una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces."

F. Scott Fitzgerald, "El gran Gatsby"



No voy a entrar en el típico debate de las adaptaciones literarias a la gran pantalla. Teniendo en cuenta que esta discusión solo se plantea cuando la obra es más o menos conocida, no se merece tanta importancia como se le da. La mayoría de las películas de Alfred Hitchcock son adaptaciones de novelas negras (bestsellers en algunos casos, novelitas en otros) y pocos estudios hay sobre la calidad de la adaptación que Hitchcock hubiera conseguido sobre la novela. También es cierto que muchas películas del director inglés superan y modifican en gran parte la trama en la que se supone están basadas. Lo que quiero decir es que, hablemos de El gran Gatsby como lo que es,una película basada en una de las novelas norteamericanas más importantes del S.XX, pero no más, no una mala o buena adaptación, sino un punto de vista diferente. 

Puede ser bueno o malo, pero una de las características del cine de Baz Luhrmann es que es fácilmente identificable. Antes, el criterio para distinguir un director-autor de un director a secas, era ese, que la película respirara las señas de identidad de su creador-autor-director. 



Luhrmann ha trabajado en El gran Gatsby parte de los elementos que siempre han caracterizado otras de sus películas como Moulin Rouge (2001) o Romeo + Julieta (1996). Planos rápidos, musicalidad y espectacularidad en las escenas (esto en parte por el forzado 3D) que forman la atmósfera brillante, loca y lujosa que rodeaba a los felices años 20. Pero si hay algo que ha logrado conseguir con esta adaptación es reflejar la esperanza de un optimista y luchador Gatsby que cae en desgracia por culpa de una sociedad falsa y cómoda, capaz de poner el sueño de la brillante luz verde en la palma de tu mano para después quitártelo de un tiro en la espalda. 

Destacable Carey Mulligan, destacable banda sonora, pero sobre todo, destacable un inmenso Leonardo Dicaprio, que por si alguien sigue dudándolo, ha demostrado con creces y con toda la hilera de sus últimos trabajos que es uno de los actores más recíprocos y productivos de Hollywood. 

Si quieres buscar la luz verde, puedes intentar encontrarla acompañado de Lana del Rey, o más fácilmente, aquí.




 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el Primavera Sound 2013


Blur durante su actuación el viernes


Sabemos que un alto porcentaje del público de los festivales no va por los conciertos sino por otro tipo de actividades y sustancias. Sabemos también que otro porcentaje, alto también, va a lucir palmito y puede encontrarse en medio de un escenario sin saber a qué grupo está viendo. También sabemos, y sufrimos, a esos grupos de personas tan molestos que no paran de hablar, predicar, vomitar opiniones baratas o derramar tu vaso de cerveza. Sabemos todo eso, y lo sufrimos, al igual que sufrimos los desajustes en la organización, falta de información y la cuestionable conversión del Parc del Fórum, ese homenaje al cemento y al hormigón tan estratosférico como inútil, en el recinto para albergar el Primavera Sound. Pese a todo, nos enfrentamos a ello al igual que nos levantamos cada día pensando que el siguiente lunes será mejor, con ilusión y esperanza. Que las conserves es todo un logro sí, pero a pesar de todo esto, yo misma he conseguido sacar momentos memorables de mi primera experiencia en el Primavera Sound. 

Muchos de los grupos de este año formaban parte de toda la oleada musical de los 90 y el propio festival ha contribuido a la idea de enmarcar esta edición del festival dentro de esa nostalgia noventera que muchos tienen y otros empezamos a tener.

Blur, My bloody Valentine, Breeders, Jesus and Mary Chain,...son solo algunos ejemplos del reflejo de esa época que pudimos ver este año. De algunos he de decir que su música envejece muchísimo mejor que ellos mismos. En el caso del concierto de The Jesus and Mary Chain, tal parecía que había dejado puesto el piloto automático mientras él se iba no sé muy bien a dónde. A sus fanáticos no parecía importarles demasiado, pero yo desconecté totalmente del concierto, cosa parecida a la que me pasó con Phoenix, que empezaron con bastante fuerza para irse perdiendo en arreglos y solos bastante barrocos. 

Creo que la mayoría estaremos de acuerdo en que Blur fue el concierto que mejor supo aunar público, espectáculo y calidad. Partimos de la base de que Blur musicalizan en sus canciones la inconformidad con el progreso por el progreso, la modernidad efímera e inútil, el descontento con la aceptación de la rutina y la monotonía diaria por parte del individuo. Esto les ha convertido en uno de los pilares más importantes de la música británica en los 90. No se va a un concierto de Damon y compañía esperando que toque Song 2 y ya está, cada canción era un hit y cada hit seguía a otro hit. That's entertainment señores. 

Por los horarios no pude pasear mucho entre los escenarios en busca de nuevas bandas, pero entre lo que pude ver destaco a Nick Waterhouse, que amenizó con buena nota la tarde del viernes con su look cincuentero y rockabilly.  


Quizá porque yo tuviera muchas esperanzas, quizá porque el clima de Barcelona les trastocaba el cerebro, quizá porque tenían un mal día, ciertas bandas me causaron cierta decepción en directo. Tenía bastantes ganas de ver el directo de Django Django con el discazo que se han marcado. Nada que ver en el escenario, sonaron sin fuerza y con problemas de sonido (imagino que no por su culpa). Tame Impala tampoco tuvieron su mejor día, y no fue hasta algunas canciones (Feels like we only go backwards por ejemplo) cuando consiguieron levantar y animar a su público. El mismo día que ellos, The Postal Service tocaron su perfecto album Give up, lo que para muchos (yo incluida) supuso el mejor directo del día, sobre todo por la química entre Ben Gibbard y Jenny Lewis


No me olvido tampoco de la representación española. Chucho (de rebote por la cancelación de Rodríguez) dio un concierto sin grandes pretensiones y sin grandes originalidades tampoco. El grupo se ha reunido otra vez y volvieron a Barcelona después de haber tocado ya en Valencia y Madrid Los Planetas bien por un lado, la banda respondió bien a las expectativas, y mal por otro, J parecía estar en la Luna y con muy pocas ganas de estar allí. Hidrogenesse dieron un show muy divertido e interactivo con el público y demostraron que no todo es Disfraz de tigre

Y después de todo esto, llegó el lunes. Para hacer los días post-festival más amenos, aquí playlist casera con una selección de los grupos más destacados. 





martes, 19 de marzo de 2013

"Blue Valentine": Puzzle de una relación





Si hubiéramos tenido que esperar más aun para ver "Blue Valentine" posiblemente Ryan Gosling estaría empezando a parecerse físicamente a su personaje, con esa calvicie más que incipiente al final de la relación que narra la película.

Hoy en día es fácil etiquetar como "indie" a películas de (no necesariamente) bajo presupuesto, con la actriz más trendy y cool de momento, con un personaje protagonista masculino perdido en su intelectualidad y su megacreatividad y sonando de fondo canciones de Vampire Weekend en la banda sonora. 


"Blue Valentine" cambia Vampire Weekend por Grizzly Bear pero respira mucho más indie que muchas otras películas con las que ha sido comparada, no solo por la forma en la que está rodada y narrada sino también porque al director, Derek Cianfrance, le costó 11 años (el tiempo que el guión llevaba saltando de productor en productor) poder llevar a cabo este proyecto gracias al interés de los dos actores protagonistas, Michelle Williams y Ryan Gosling. 

La película cuenta la relación entre ellos a modo de puzzle. Las piezas del principio son un matrimonio que hace aguas después de seis años, pequeñas crisis y una habitación de hotel llamada "El futuro", donde Cindy (Williams) y Dean (Gosling), pasarán una noche  mientras poco a poco van cuestionándose y replanteándose su relación y a ellos mismos. Un futuro muy negro, vaya. Entretanto vamos viendo el resto de piezas que se van cayendo y rompiendo desde que se conocen, se enamoran, se casan, cuidan a su hija y terminan convirtiéndose en una relación triste, azul e irreparable. 

Muchas ideas de la película aparecen como flashes reflejadas en frases del personaje de Dean. Al principio él afirma que las chicas acaban casándose con el tipo que tiene un buen trabajo y que no las va a dejar. En el momento álgido del final, Dean le pregunta a Cindy, desesperado, cómo debería ser para satisfacerla y así, terminar con sus diferencias. El problema es que han caído (y por su propio peso) en un abismo del que ya no pueden escapar, ellos mismos han echado la tierra encima. 

Dulce al principio, agria por la mitad y amargura para el final.

Mención especial para la banda sonora (aquí la selección en Spotify) con canciones de Grizzly Bear y ese momento del personaje de Gosling cantando con su ukelele You always hurt the one you love (lo podéis ver en el trailer)



lunes, 11 de marzo de 2013

Aaron Thomas presenta The Blues & Greens en la Sala Sidecar. 09/03/2013


Voy a ignorar el hecho de que cuando salió Aaron Thomas al escenario, mis manos, osadas ellas, empezaron a aplaudir y que ese aplauso se fue diluyendo (culpa mía) por la timidez de ser la única que había empezado a hacerlo. No sé si es que soy demasiado eufórica en los conciertos o los disfruto de una manera muy distinta al resto de los humanos de Barcelona, pero creo que está socialmente aceptado que cuando sale un artista al escenario el público empiece a aplaudir y mostrar su bienvenida y admiración previa al concierto que se va a disfrutar. Pues no, el sábado en la sala Sidecar, el público no eran personas, sino zombies deambulando por el sótano y yo, gracias a la perfecta velada que nos ofreció Aaron Thomas, conseguí librarme del contagio.


El repertorio de canciones relegó sus anteriores discos a un segundo plano para destacar y presentar su nuevo album, The Blues and Greens, un disco que sin innovar demasiado (cosa que tampoco hace falta) nos regala unas canciones delicadas y llenas de detalles, con melodías que entran dentro de tu cabeza para quedarse con la primera escucha y ya no salir nunca. Aaron Thomas está cómodo en el escenario y lo demuestra, no necesita de grandes florituras ni de una gran banda, aunque los músicos/amigos que le acompañaban encajaban perfectamente en cada canción. 


 

Después de recordar viejos tiempos con "Made of wood" y "Far from home", Aaron Thomas se encargaba de hacer una simpática presentación y un breve resumen de lo que cuentan sus canciones. Sus primeros días en Madrid, la amistad, pedir perdón,...Aaron no se esconde detrás de letras rimbombantes ni impostadas, se abre ante el público y muestra su forma sincerca de hacer música. El single "How we got started", los aires country de "A fool like me", la espectacular "Windows" (en directo una bomba directa al corazón) son algunos ejemplos que demuestran que este cantante australiano afincado en Madrid, es único en su forma de transmitir y hablarnos con su guitarra.

No sé por qué no tiene más éxito, seguramente sea porque no tiene mucha repercusión en las revistas más in-dies o entre la gente más cool-ta. De todas formas, Radio 3 le dedicó un especial con motivo del lanzamiento del último disco. Os dejo aquí también mi selección de canciones de Aaron Thomas en Spotify por si queréis (y debéis querer) descubrirlo.


jueves, 21 de febrero de 2013

La crítica política en los Goya



Recuerdo la famosa gala de los Goya del año 2003.  La vi en casa y quedé entusiasmada por cómo el mundo del cine se había enfrentado, directamente y sin pelos en la lengua, al gobierno del señor Aznar y su decisión de participar con tropas españolas en la Guerra de Irak. 

Hoy, 10 años más tarde, pienso algo totalmente distinto. No es que el mundo del cine se enfrentara a una decisión política con la que no estaban de acuerdo, sino que determinadas personas de este colectivo, con Willy Toledo y Alberto San Juan a la cabeza, politizaron e hicieron suya una gala que no les pertenecía para expresar sus ideas. 

Sabemos que la situación actual en este país es muy complicada y que hay muchísimas razones para estar enfadados. No digo que en la gala no deba comentarse la actualidad, bromear con ella o incluso ironizar como hizo Candela Peña cuando dijo que había estado tres años sin trabajar en el momento en que recibía su premio como mejor actriz secundaria por Una pistola en cada mano. Lo que me preocupa es que en la noche del cine español, maltratado por la subida del IVA cultural y también (por qué no decirlo) por el escaso éxito de las películas españolas en nuestro país (con casos excepcionales como Lo imposible este año, la factoría Torrente, etc.), es que al día siguiente de la gala se dé la misma importancia a los polémicos discursos-quejas de los ganadores que a destacar los méritos de las películas, actores y triunfadores de la noche.

Eva Hache dijo que sería una gala con referencias a la situación de España y la crisis política. Está claro que ignorar la realidad de España en la gala del cine español sería una hipocresía, pero eso no significa que dejen de lado lo que realmente les ha reunido esa noche allí: el cine.

Alberto Moreno, editor de la web de GQ, comentaba en el programa La Script de la Cadena Ser antes de que se celebrase la gala, que este tipo de acciones favorece en cuanto a las audiencias pero no en cuanto a la percepción que se tiene del colectivo de actores, seguramente sea el único momento que tienen, pero la imagen que dejan en la calle no les favorece. 

Prefiero quedarme con el hecho de que triunfen proyectos arriesgados como Blancanieves, de que seamos capaces de crear cine comercial de calidad como Lo imposible, con esta petición de Noel Ceballos, con el monólogo de Concha Velasco al recibir el Goya de Honor y con esta frase de Eva Hache:

¿Cuándo se estrena Manolete?


miércoles, 20 de febrero de 2013

Hola, tengo que...

Tengo que...

¿Cuántas veces al día puedes llegar a repetir esas dos palabras? Mejor aún, ¿cuántas veces has sido capaz de llevar a cabo lo que viene detrás de esas dos palabras?. En mi caso, las respuestas a esas dos preguntas son 1) demasiadas y 2) casi nunca. Tengo que remediarlo. 

Es una tarea difícil porque juega en mi contra uno de mis peores enemigos y una de las mayores causas que refuerzan que nunca cumpla ese Tengo que: soy una vaga. 

Como el hecho de que ser una vaga es una pésima carta de presentación, también diré en mi defensa que me gusta el cine tanto que aún recuerdo el ruido que hacía el reproductor de video vhs de mi casa al rebobinar, que me encanta hacer listas temáticas en Spotify con cualquier excusa y que pasé de criarme en un frío (en todos los sentidos posibles) pueblo soriano en los 90 a mudarme a Madrid para estudiar lo que entonces pensaba que era a lo que me quería dedicar. 

Hoy, las cosas no han cambiado mucho. Vivo en Barcelona y me dedico a lo que nunca había pensado que me iba a dedicar, pero me sigo acordando del ruido del reproductor vhs, en Soria sigue haciendo mucho frío y tengo que seguir haciendo algo que sí me sigue gustando: escribir. 

Si todo sale bien y ese tengo que no se convierte en una frase muerta y olvidada en algún rincón de mi cerebro, aquí escribiré sobre cine, música, frikadas, series, sitios, lugares, exposiciones y un largo etcétera de cosas que me interesan y que puedan interesar (o eso espero). 

Así que, para empezar, repetiré a modo de mantra, tengo que publicar entradas regularmente.